IN MEMORIAM EDWIN GORDON

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El día 4 de diciembre por la mañana el insigne pedagogo musical, Dr. Edwin Gordon (1927-2015), fallecía en su país natal, EEUU, tras una larga vida dedicada a la observación del proceso de aprendizaje musical y a la elaboración de su mundialmente conocida Music Learning Theory, MLT, (Teoría del aprendizaje musical). Sin duda Edwin Gordon pasará a la historia como uno de los grandes pedagogos musicales de nuestro tiempo, compartiendo junto con otros pedagogos como Dalcroze, Orff, Kodaly o Suzuki, el honor de haber colaborado a que la música llegue hoy a las nuevas generaciones de una manera más viva, directa y creativa. Todos los colaboradores directos de Gordon, así como alumnos directos e indirectos, coinciden en expresar de que manera tan radical influyó en sus vidas y como ayudó tanto a músicos profesionales con largas carreras de profesores e intérpretes, así como a aprendices de música desde la más tierna infancia, a entender y escuchar la música de una manera diferente, más comprensiva y por tanto más profunda.

El punto de partida de las observaciones que llevó a cabo Edwin Gordon en sus programas de investigación en las universidades donde desarrolló su actividad docente, es el hecho realmente sorprendente de como se ha llegado a enseñar música no desde el sonido real sino desde las explicaciones teóricas de la escritura musical. Esto ha sido fruto de un proceso de deformación progresivo a lo largo de la historia, ya que antiguamente no se hacía así sino a la inversa. Gordon apuntaba con frecuencia al hecho de que él no decía nada nuevo, sino que simplemente recordaba lo que se nos había olvidado cuando invertimos el aprendizaje musical y lo hicimos justamente al revés de cómo debería de ser.

Gordon observó y describió el proceso de aprendizaje musical de los niños desde el nacimiento. El primer aspecto que señala con rotundidad es la importancia de que los niños desde que nacen entren en contacto con un mundo de riqueza musical, se interactúe con ellos musicalmente y por tanto sean guiados de manera informal hacia la absorción, imitación y asimilación de un material musical rico y variado en modos, métricas y timbres. Cuando un niño no recibe el estímulo musical adecuado en los primeros meses, sus capacidades innatas de desarrollar su inteligencia musical quedan dañadas de por vida, de la misma forma que quedarían dañadas las posibilidades de hablar correctamente, si no se le hablase o se le hablase muy pobremente durante sus primeros años de vida. Es algo que gracias a la investigación científica sobre el desarrollo cerebral de los niños podemos saber hoy: el cerebro humano es altamente influenciable por el entorno y el estímulo que recibe, y hay una serie de etapas cruciales en los primeros meses donde se establecen conexiones de importancia decisiva. Así es para el habla y también para la música, ya que la forma en que aprendemos música tiene una enorme similitud con la forma en la que aprendemos a hablar.

El corpus metodológico que Edwin Gordon ha legado sobre la clase de música de 0 a 6 años, etapa que denominó audición preparatoria o balbuceo musical, es sin lugar a dudas una de las aportaciones más originales y valiosas que se hayan hecho en la educación musical. Lejos de planteamientos musiterapeúticos o meramente de estimulación temprana, Gordon ha sido de capaz de crear un forma de enseñanza musical que permite a los niños mostrar su musicalidad desde la más tierna infancia y que además supone una base sobre la que el profesor sabe construir las etapas posteriores, cuando haya de comenzar los aprendizajes cognitivos de aquello que se ha vivenciado y asimilado en lo profundo.

Aunque Edwin Gordon es mundialmente conocido por su metodología de clases para bebés, no es esto ni mucho menos lo único, ni siquiera lo más esencial que aporta a la educación musical. En mi opinión donde reside la genialidad de Gordon es en haber sido capaz de crear algo radicalmente nuevo sin romper con las metodologías de otros pedagogos que ya habían buscado la correcta secuencia en el aprendizaje musical, desde el oído a la vista, sino que las integra y las lleva un paso evolutivo más adelante. Cada profesor puede mantener su estilo de enseñanza pero la MLT le dará estructura, dirección, claridad y propósito.

El primer punto fuerte de Gordon es la claridad y definición con la que describe la secuencia del aprendizaje musical en los niños, como nadie lo había hecho hasta el momento. Para entenderlo mejor comparémoslo con la secuencia en el aprendizaje del lenguaje hablado.

Cuando los niños aprenden a hablar, primero escuchan. Desde que nacen e incluso antes, los niños están inmersos en los sonidos del lenguaje. Absorben estos sonidos y se van sintonizando con el lenguaje de su cultura. Pronto los niños comienzan a imitar. Reciben un gran estímulo y ánimos en sus balbuceos, incluso aunque sus sonidos no sean entendidos por los adultos. Después comienzan a pensar en el lenguaje. Las palabras y las frases comienzan a tener sentido para ellos. Lo siguiente que hacen es improvisar en el lenguaje. Comienzan a construir sus propias frases organizadas de manera lógica. Pueden tener ya una conversación. Finalmente después de varios años de desarrollar su capacidad de pensar y hablar, a los niños se les enseña a leer y escribir. Solamente cuando todas estas habilidades están puestas en su lugar aparece la gramática, la teoría de la construcción del lenguaje. El habla es fruto del pensamiento, no de la imitación, aunque la imitación sea necesaria en los inicios del proceso.

La secuencia del aprendizaje musical tiene mucho que ver con esta secuencia. Los niños comienzan a escuchar música, después de un tiempo intentan imitar sonidos, para terminar comprendiendo la lógica interna y así ser capaces de predecir y otorgar significado a la música que escuchan, y de producir sus propias ideas musicales, en un circuito que se retroalimenta y que Gordon llamó “audiation”, equiparándolo al pensamiento. Así la música que se interpreta debería ser fruto de la “audiation”, no de la imitación, la memorización ni la mecanización, aunque la imitación sea indispensable en la parte inicial del proceso.

Cada habilidad nueva que los niños desarrollan se basa en la anterior. Los alumnos que aprenden según la MLT aprenden a leer música pero sólo cuando han desarrollado la habilidad de escuchar con compresión internamente, los patrones reflejados en la partitura. De esta manera leer es para ellos más una cuestión de reconocer que de decodificar.

El segundo punto central de la teoría gordoniana es el uso de patrones rítmicos y tonales como unidades de sentido. Todos sabemos que para asimilar la música hasta el punto de poder tocar una canción en el instrumento o leer y escribir música, necesitamos conocer y manejar los detalles en la música, no nos vale con percepciones globales o la simple imitación. Tradicionalmente esto sólo se ha sabido manejar desde el detalle extraído de la partitura nota a nota. Esto es un nefasto sistema ya que priva de la comprensión intuitiva de la estructura musical o sintaxis, ya que ésta sólo se percibe en la escucha contextual, es decir, en la escucha de unidades que sean lo suficientemente pequeñas para ser manejables pero lo suficientemente grande para mantener su cohexión sintáctica, es decir una lógica rítmica o tonal que sea exacta a la del conjunto. Para eso Gordon propone enseñar a los niños patrones rítmicos y tonales, que serán el vocabulario con el que trabajarán habilidades cada vez más complejas.

El tercer punto es el solfeo rítmico y tonal que utiliza, concienzudamente contrastado y elegido de entre todos los sistemas existentes en la actualidad e históricamente, para llegar a elegir el que más favorece la audiation: sílabas rítmicas creadas por él mismo con funciones métricas basadas en las pulsaciones y no en las figuras, y sílabas tonales en el sistema del do móvil.

Hoy los corazones de todos los que hemos visto nuestra vida enriquecida y profundamente influenciada por la obra de un gran hombre como sin duda fue el Dr. Gordon, se sienten conmovidos por su partida y llenos de agradecimiento por su inteligencia y amorosa dedicación a la transformación de la educación musical. Los que formamos parte de esta gran familia que dejó dispersa por todo el mundo, seguiremos trabajando con la máxima ilusión para que la MLT ayude a aquellos profesores que sienten que algo esencial tiene que cambiar en la forma en la que enseñan música. DEP maestro.

 

Marisa Pérez Sánchez

Directora y fundadora de IGEME (Instituto Gordon de Educación Musical)

www.igeme.es

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